Tratar con vecinos conflictivos o directamente con malos vecinos es un asunto delicado. Desde Inmobiliaria Elizalde os queremos ofrecer algunos consejos para lidiar en este tipo de situaciones.

No hay nada peor que comprar una casa y luego darte cuenta que tienes vecinos de pesadilla. Más allá de tratar de informarte con algún vecino sobre si el vecindario es amigable, es difícil saber si tus vecinos pueden resultar una molestia. Con algunos vecinos no siempre sirve sonreír y soportar el comportamiento indeseable o la tensión en el vecindario.

Primero, asegúrate de que no eres tu el vecino conflictivo.

Es fácil ver lo que tu vecino está haciendo para volverte loco, pero es un poco más difícil entender cómo tu comportamiento podría estar afectándo al resto. Unas cuantas preguntas que deberías hacerte:

  • ¿Cual es tu nivel de ruido? La televisión alta, la música u otros sonidos/ruidos, aunque normales, pueden hacer que los vecinos se vuelvan locos dependiendo del volumen o la hora del día.
  • ¿Son tus mascotas tranquilas y amistosas? Los perros o gatos ruidosos o amenazadores pueden convertirse en muy molestos para los vecinos.
  • ¿Respetas los límites de la propiedad? No permitas que tus árboles o plantas invadan el límite de otra propiedad, a menos que tus vecinos te digan específicamente que están de acuerdo con ello.
  • ¿Estás jugando al ojo por ojo? La venganza, no importa cuán pequeña sea, nunca tiene éxito en el trato con los vecinos conflictivos.

Una vez que te has asegurado de que no eres tu el vecino conflictivo, puedes acercarte a tu vecino para hablar de lo que te está molestando.

Desarrolla una relación amistosa
Según se constata en diferentes encuestas, cada vez son menos las personas que saben el nombre de algún vecino, y esto puede ser un gran obstáculo para resolver conflictos pacíficamente. Preséntate cuando tengas oportunidad, será mucho más difícil para tu vecino seguir causándote molestias si te ven como una cara amiga.

Avisa a tu vecino con anticipación cada vez que vayas a hacer una fiesta, una renovación o cualquier otra cosa que pueda crear ruido o molestias.

Asume buenas intenciones
Cuando algo te moleste, no vayas a malas cuando te acerques a un vecino. Acércate al tema de una manera amistosa o, si necesitas hablar de algún problema serio, pide que se reúnan contigo para tomar un café. Eso indicará que el asunto es un gran problema para ti.

Los vecinos a menudo no se dan cuenta de que están creando un problema, y es mejor evitar parecer que los está acusando. Ponte en su lugar y empieza por asumir que su comportamiento problemático no se debe a una mala voluntad hacia ti

Se comprensivo si tu vecino se queja
Si bien es importante plantear los problemas a tu vecino de una manera constructiva, es igual de importante ser considerado y cooperativo cuando se te acusa de mala conducta. La queja puede no tener mucho sentido para ti, pero es más importante ser amable que tener razón. Responde a cualquier queja o solicitud de la manera que te gustaría que respondieran a una tuya.

Documéntalo todo, por si acaso
Aunque vale la pena hacer todo lo posible para resolver un problema de forma pacífica y voluntaria, también debes intentar documentar cada paso a lo largo del camino por si acaso. En el caso de que necesites involucrar a una asociación de propietarios, un grupo de vecinos o incluso la policía local o un abogado, manten un registro de las fechas, horas, correos electrónicos e incluso fotos relevantes, de modo que los tengas a mano si los necesitas.

Investiga las reglas antes de hacer nada
Antes de convertir tu queja en una acción legal o una queja formal, asegúrate de saber de lo que estás hablando. Ponte en contacto con el ayuntamiento, consulta a un abogado o simplemente busca en Google para tener una idea de lo que las reglas comunitarias y la ley indican sobre el problema en cuestión. Es importante asegurarte de que las reglas o la ley están de tu lado.